sábado, febrero 4

Llaman a responder con urgencia al brote de cólera en Haití.

Por: La Redacción. –

Washington. – La comunidad internacional debe ayudar a Haití a responder al brote de cólera mediante la entrega urgente de combustible, medicamentos y agua potable segura, señaló hoy Human Rights Watch. Los países deben suspender las deportaciones, expulsiones y devoluciones de ciudadanos haitianos ante el deterioro de la situación humanitaria, que se ve agravada por una crisis grave de seguridad, justicia y política.

Desde que se confirmó el primer caso de cólera el 2 de octubre de 2022, el brote se ha extendido con rapidez. Hasta el 16 de octubre, había 835 casos sospechosos de cólera, 78 casos confirmados y al menos 36 muertes, según el Ministerio de Salud de Haití.

Los centros de salud habían realizado apenas 493 pruebas de detección del cólera. La Organización Panamericana de la Salud advirtió de que la cantidad real de casos es “probablemente mucho más elevada”, dado que la violencia de pandillas limita la posibilidad de llegar a las áreas afectadas.

“La falta de acceso al agua limpia y al saneamiento, la inseguridad alimentaria generalizada y la atención médica inadecuada crean las condiciones ideales para que se produzca un brote de cólera peligroso”, señaló César Muñoz, investigador sénior para las Américas de Human Rights Watch. “La comunidad internacional debe responder de manera urgente a esta amenaza sumamente grave para la salud y la vida, sobre todo para los niños pequeños y otras personas vulnerables”.

El cólera es una enfermedad sumamente virulenta causada por la ingesta de agua o alimentos contaminados con la bacteria Vibrio cholerae, que está presente en la materia fecal, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La mayoría de las personas infectadas no presenta síntomas, pero la bacteria en las heces puede infectar a otras personas. Una minoría de personas desarrolla diarrea acuosa aguda con deshidratación grave y, si no reciben tratamiento, pueden morir en cuestión de horas.

Más de una cuarta parte de todos los casos sospechosos corresponde a niños de menos de 9 años, según los datos del Ministerio de Salud. Los niños pequeños son especialmente vulnerables a la enfermedad y pueden morir en un lapso muy breve si no reciben tratamiento, señaló a Human Rights Watch Mumuza Muhindo, director de la organización sin fines de lucro Médicos sin Fronteras (MSF) en Haití. MSF opera centros de salud en Puerto Príncipe, el departamento Sur y Artibonito.

Muhindo señaló que los casos se están propagando fuera de las áreas centrales de la capital. “Los casos aumentan todos los días”, dijo.

Las personas detenidas también están particularmente en riesgo. Catorce de las muertes confirmadas ocurrieron en la cárcel de Puerto Príncipe, según el Ministerio de Salud.

Hasta junio, las prisiones de Haití albergaban a un número de reclusos casi tres veces mayor a su capacidad. Muchos de los más de 11.500 detenidos, el 83 % de los cuales está en espera de un juicio, viven en condiciones inhumanas, conforme lo informaron las Naciones Unidas.

El Defensor del Pueblo de Haití informó de decenas de muertes de reclusos relacionadas con la desnutrición, incluso antes de que se produjera el brote de cólera.

Es importante que la asistencia contra el cólera se dirija a las poblaciones más vulnerables, incluidas las personas que se encuentran detenidas, señaló Human Rights Watch.

La OMS señala que hay un estrecho vínculo entre la transmisión del cólera y la falta de acceso a agua limpia y a saneamiento. En 2020, más de una tercera parte de la población de Haití no tenía acceso a agua limpia y las dos terceras partes contaban con servicios de saneamiento limitados o inexistentes.

Asimismo, un número récord de 4,7 millones de personas enfrentan actualmente una situación de hambre aguda, según el Programa Mundial de Alimentos.

Por primera vez, se ha registrado en Haití lo que se considera un nivel catastrófico de hambre, que afecta a 19.000 personas en el barrio Cité Soleil de la capital. Casi 100.000 niños menores de 5 años sufren desnutrición aguda grave, lo cual los hace especialmente vulnerables al cólera, indicó UNICEF.

En 2010, se registró un brote de cólera en Haití debido al vertido negligente de aguas residuales desde una base de las fuerzas de paz de las Naciones Unidas a un río cercano a la ciudad de Mirebalais. Causó aproximadamente 9.800 muertes y más de 820.000 infecciones.

En 2017, Naciones Unidas reconoció su papel en el origen de la epidemia y aceptaron la responsabilidad moral, pero no legal, de hacerla frente. Las Naciones Unidas no pagó indemnizaciones a las víctimas y se destinó fondos insuficientes a otras iniciativas de asistencia, según dijeron en 2020 expertos independientes en derechos humanos de la ONU.

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